Peligros de mezclar productos de limpieza

Peligros de mezclar productos de limpieza

Peligros de mezclar productos de limpieza

Peligros de mezclar productos de limpieza

A la hora de realizar la limpieza doméstica uno de los peligros más destacados es el riesgo de mezclar productos indebidamente. No hablamos de su uso en sí, pues cualquier producto que podamos hallar a la venta para limpiar, es apto. La cosa está en la manera en la que lo utilizamos: concentraciones, proporciones, condiciones de uso (ventilación, llevar guantes o ropa especial…).

En CGN Neteja son muchos años al servicio de la limpieza. Limpiezas de todo tipo que requieren del uso de productos muy distintos para lograr siempre los mejores resultados. Gracias a la especialización en cada una de las ramas en las que trabajamos, hemos tenido la oportunidad de descubrir cuales son las mezclas efectivas que podemos realizar y las que, para nada, son aconsejables, pues entrañan una amenaza para las superficies que queremos limpiar o, lo que es peor aún, para nuestra salud.

En este artículo de hoy, queremos mostraros algunas de las mezclas que se pueden y no se pueden hacer para evitar cualquier peligro. Y, también, remarcar que en caso de duda o accidente es importante llamar a los servicios oportunos, en este caso, el Instituto Nacional de Toxicología (91 562 04 20, atención las 24h todo el año).

Productos de limpieza y mezclas a evitar

  1. Lejía

La lejía es uno de los productos más comunes a la hora de utilizarlo en tareas de limpieza. Uno de los consejos que no debemos olvidar es que debe utilizarse siempre con agua fría. La lejía nunca debe ponerse en contacto con líquidos calientes, ya que a temperatura desprende vapores altamente tóxicos con graves consecuencias para las vías respiratorias. Al evaporarse, además, pierde su función desinfectante. También, evitar el contacto directo con la piel, utilizando guantes para protegernos y ropa que, en caso de verse salpicada, no nos importe; manteniendo la estancia ventilada.

La lejía puede mezclarse solo con agua, jabón líquido neutro o, en su uso para lavadora, con los jabones específicos. Y debemos evitar cualquier otro tipo de mezcla: amoníaco, vinagre, alcohol, bicarbonato, limpiadores multiusos, desinfectantes…

  1. Amoníaco

El amoníaco es un excelente quita grasa y otro de los productos más utilizados en casa, junto a la lejía, para la limpieza doméstica. Se debe usar siempre diluido en agua, aunque si nos fijamos, en las tiendas, su venta ya viene diluida. En el caso del amoníaco, desprende gases muy irritantes que son tóxicos, por eso la mayor recomendación que podemos haceros es mantener la estancia siempre muy bien ventilada cuando vayamos a utilizarlo.

El amoníaco se puede mezclar con agua, alcohol, colonia (son lo mismo que el alcohol, pero con olor) y jabón neutro (manos, platos, lavadora…). Cualquier otra opción es inválida. Nunca hay que ponerlo junto con lejía, vinagre, ácidos de cualquier tipo o peróxido (agua oxigenada).

  1. Vinagre

El vinagre es un producto que aún y ser utilizado, mayormente, para cocinar, tiene un poder inaudito en el mundo de la limpieza.

En el caso de éste, podemos estar tranquilos a la hora de mezclarlo con agua, alcohol o bicarbonato; pero debemos rehuir de ponerlo en contacto con productos como la lejía, el amoníaco, el peróxido (agua oxigenada) y cualquier desinfectante o limpiador basado en oxígeno.

  1. Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) y percarbonato

El agua oxigenada, también conocida como peróxido de hidrógeno, y el percarbonato son dos productos limpiadores y desinfectantes, basados en el poder desinfectante del oxígeno. Todos conocemos lo usos más populares que se le da al agua oxigenada como desinfectante cutáneo para heridas, así como en el sector de la estética, en peluquería, para lograr ciertos resultados. El percarbonato ya sí es un elemento más desconocido, que está presente en la mayoría de detergentes; un aditivo que ayuda a limpiar y desinfectar cualquier superficie. Ambos tienen, cada vez, mayor aceptación y se utilizan de forma más generalizada en el mundo de la limpieza por su gran eficacia.

Tanto el agua oxigenada como el percarbonato se pueden mezclar con agua, detergentes neutros o zumo de limón; pero no debemos mezclarlos con ningún otro tipo de producto de los que ya hemos hablado: lejía, amoníaco, vinagre…

  1. Sosa cáustica

La sosa cáustica es un producto fuerte y corrosivo, que se utiliza generalmente como decapante de pinturas, desatascador y para hacer jabón (en el mundo de la limpieza). El mayor peligro que entraña es que hay que evitar cualquier tipo de contacto con la piel, pues produce graves quemaduras. En caso de que sufrierais la salpicadura de ésta, debéis enjuagar de inmediato con vinagre. Y no sólo a nivel cutáneo, en contacto con agua, ciertos metales y otros productos desprende gases altamente tóxicos que, si respiramos, pueden producirnos quemaduras internas en las vías respiratorias.

Como veis, la sosa cáustica es bastante peligrosa y hay que extremar las precauciones cuando decidáis utilizarla, priorizando llevar a cabo la tarea en un espacio muy bien ventilado, haciendo uso de guantes y mascarilla para evitar cualquier susto.

Entonces, podemos mezclarla con agua (siempre que ésta vaya primero y después añadamos la sosa, ya que se crea una reacción exotérmica), grasas o aceites (para hacer jabón) y vinagre. Por el contrario, nunca debemos mezclar la sosa cáustica con detergentes, desinfectantes de ningún tipo, ni ponerla en contacto con metales que no sean acero inoxidable.

  1. Salfumant (agua fuerte)

Otro de los productos reconocidos en el sector, pero que también requiere de extremar las precauciones al usarlo porque es muy peligroso al contacto con la piel y al inhalar sus vapores. Podéis seguir las recomendaciones que os hemos ofrecido para la sosa cáustica, sólo que, en este caso, cualquier salpicadura debe aclararse, de inmediato, con mucha agua.

El agua fuerte, o salfumant, es uno de los ácidos más potentes que hay, por eso siempre debe utilizarse añadiendo agua. Es el único otro producto con el que podemos mezclarlo, el resto de opciones son inviables por los peligros que suponen.