Mantenimiento de un baño siempre limpio

Mantenimiento de un baño siempre limpio

Mantenimiento de un baño siempre limpio

Mantenimiento de un baño siempre limpio

El baño es una de las zonas que, por antonomasia, más dolores de cabeza causa a la hora de limpiar y que, a la vez, más rápido se ensucia de nuevo. ¡Qué rabia! Verdaderamente, es un fastidio pasar horas dejándolo todo reluciente para que el siguiente en utilizarlo lo ensucie sin más miramientos, o que por una falta de interés no pensemos en realizar un pequeño mantenimiento diario que nos ayudaría a, llegado el día, realizar una limpieza más cómoda y sencilla.

Por eso hoy, en esta nueva entrada de nuestro blog, queremos ofreceros unas simples pautas con las que, con muy poco esfuerzo, disfrutaréis de vuestro baño, siempre perfecto, cada día.

 

Baños listos en cinco minutos

Existen pequeños trucos que os ayudarán a mantener vuestro baño más limpio por más tiempo, siempre que cumpláis con ello y os ayudéis mutuamente (si sois varios en casa).

  1. Encimeras despejadas

Sobre la encimera donde se encuentra el grifo, realmente, lo único que deberíamos disponer son los productos que necesitamos en el momento y, después, volver a guardarlos de nuevo en el lugar que les corresponda. Si nos acostumbramos a dejar todo de por medio, cuando llega la hora, maquillaje, polvos, cremas, clips, gomas para el pelo, etc., entorpecen la tarea y, lo que es peor, ocultan la suciedad debajo.

Si la encimera se encuentra despejada, enseguida percibiremos donde hay manchas o restos de productos que debemos retirar antes no sea demasiado tarde, y podremos pasar un paño para dejarlo de nuevo como estaba en segundos.

  1. Regla nº1: comodidad

El orden requiere de comodidad. Guardar las toallas en el armario del pasillo en lugar de en el del propio baño por falta de organización, no ayuda. Tampoco ayuda, respecto a lo anterior, porque si no hay comodidad al alcance, nunca guardaremos nada en su sitio y siempre tendremos todo por ahí desparramado. La comodidad es clave para que algo se haga, o no.

  1. Ropa sucia, ¡al cubo!

Toallas, albornoces, ropa diaria… A veces, es habitual que por prisas (o pereza), dejemos la ropa por el suelo, en el lavabo o encima del propio cubo. ¿Tanto cuesta levantar la tapa y echarla dentro? Las encimeras tendrían un pase aún y su carácter caótico, pero la entrada al baño y su usabilidad deben estar despejadas, para comodidad de todos y por estética, nunca se sabe si alguien necesitará usarlo y el caos nos pondrá en un compromiso bochornoso.

  1. Abrir, ¡CERRAR!

Una fórmula tan simple que nos recuerda Barrio Sésamo, y es que si abrimos algo, luego, normalmente, conviene cerrarlo. Los botes y productos con recipientes en rosca no son una excepción. El peligro más destacable de no hacerlo es simple: terminar derramando su contenido. Eso implica, por un lado, perder producto que un dinero nos habrá costado y, por otro, provocar manchas que, según la composición de lo que derramemos, pueden poner en entredicho la limpieza y comprometer los materiales de los que esté fabricado nuestro baño.

  1. Con un poco de agua, basta

Los restos de pasta de dientes tras cepillarlos, pelos que caen sin control al peinarnos, o después del afeitado, restos de polvos del maquillaje… Siempre que utilicéis y ensuciéis de esta forma la zona del lavamanos, no estaría de más pasarle una agüita rápida. Con este simple gesto, que tampoco implica un gasto de agua extra que suponga la extinción de los recursos planetarios, mantendréis vuestro baño perfecto durante más tiempo.

  1. Alfombrillas recogidas

Una costumbre que vale la pena implantar. ¿Os gustaría que alguien se metiese dentro de vuestra cama con la ropa sucia, impregnada de olores y sudor, y unas zapatillas llenas de barro? Por higiene nadie lo hace. Pues en el baño, más de lo mismo. No quitar las alfombrillas tras habernos bañado y dejar que el siguiente la pise (sin querer) con los mismos zapatos con los que viene de la calle, es ayudar a ensuciarla con más ahínco y causar la propagación de todo tipo de bacterias y patógenos que luego exponemos a nuestros pies descalzos recién limpiados.

 

Como podéis ver, la mayoría de tips que os hemos presentado son simples trucos muy fáciles de poner en práctica en casa. Si creáis la costumbre y entre todos colaboráis un poco, veréis como el baño se mantiene limpio durante más tiempo por sí solo. Una forma de ayudar, de igual modo, a la persona que después se encargará de la limpieza en profundidad, pues no será tan profunda como antes y, seguro, se le hará mucho más llevadera.

 

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